Esta es la historia de una sopa de letras que hablaba.

02/09/2010

Esta es la historia de una sopa de letras que hablaba.

Bueno, exactamente, más que hablar, lo que hacía era componer palabras con las letras que flotaban en la sopa.

Fue Nicolás, le petit Nicolás, el hijo más pequeño de una familia de marselleses que vivían en Camprodón, el que se dio cuenta del fenómeno.

– mira mamá, la sopa me está saludando, dijo el pequeño Nicolás.

Efectivamente, las letras de la sopa estaban ordenadas de tal manera, que se podía leer claramente : o l a  n i c o l a s.

– no digas tonterías. Las sopas no hablan.

– pues esta sí, insistió Nicolás.

La madre de Nicolás, cansada de las tonterías de su hijo,  removió con una cuchara el plato de sopa y todas las letras se mezclaron en un remolino alfabético.

Pero al rato, cuando hubo cesado el movimiento y la sopa se estabilizó, apareció flotando un nuevo mensaje:

c o m o  e s t a i s  a m i j o s  m a r s e l l e s e s.

– lo veis? habla. La sopa puede hablar, gritó Nicolás superexcitado. Habla, la sopa habla.

– es cierto, dijo asombrada la mamá, pero hace faltas de ortografía. Amigos se escribe con “g” y no con “j”.

Al oírlo, inmediatamente la letra “j” se hundió en las profundidades y apareció en su lugar la letra “g”.

– ahora mucho mejor. Se nota que es una sopa lista, dijo la mamá.

Y así fue como, poco a poco la sopa de letras y la familia marsellesa, empezaron a hacerse amigos. Por supuesto, en esa casa,  nunca volvieron a cocinar sopa, a pesar de que a los marselleses les encanta.

Los días de invierno cuando el frio apretaba, se quedaban todos en casa y la sopa de letras les distraía componiendo maravillosos poemas de Lope de Vega y de Luis de Góngora. De vez en cuando se le escapaba alguna que otra falta de ortografía pero no se lo tenían en cuenta.

Algunas veces, como los poemas eran demasiado largos (es lo que tiene la poesía del siglo de Oro) , tenían que rellenar la sopa con alguna letra más. Sobre todo vocales y algún signo de admiración.

Cuenta la historia, porque esto sucedió de verdad, que un día sin querer, un amigo de la familia, que se llamaba René vino a pasar unos días con ellos para conocer la comarca de Camprodón y como no tenía ni idea de que la sopa de letras hablaba, se la comió.

Cuando la familia se percató del suceso, tuvieron un gran disgusto, pero para que no les tomaran como unos locos, nadie se atrevió a contarle nada al señor René.

También cuentan, que a partir de ese triste día, al señor René le entró una pasión enorme por la literatura y empezó a escribir poesías y novelas que tuvieron un gran éxito.

Una de ellas se la dedicó al pequeño Nicolás.

(Este cuento, que forma parte de la colección  “cuentos inverosímiles” está dedicado a mi amigo José M Pujol, empeñado en ser feliz, a su nuevo bebe y a la mamá que lo hizo.)

3 Responses to “Esta es la historia de una sopa de letras que hablaba.”

  1. Miquel Says:

    Muy guapo

  2. pepe Says:

    es muy divertido,me gusta mas el que escribiste de la bruja guapa y el pirata bueno.


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