Esta es la historia de una niña que conoció a un ángel que se parecía a Brad Pitt

09/11/2010

 

No hace mucho tiempo, más bien poco, unos diez años exactamente, que vivía en un pueblo de San Sebastian, una niña que tenía una obsesión: quería saber si en el cielo, además de ángeles, también habían ángelas.

De la misma forma que existe un papá y una mamá,  un hermano y una hermana, una rana y un rano, también, por lógica, tiene que haber ángeles y ángelas.

Pero como nadie era capaz de confirmárselo del todo, un día rompió su hucha cerdito y compró un billete de Iberia y se fue al cielo donde le habían dicho que vivían los ángeles.

Allí enseguida encontró a uno que hacía footing por las nubes.

– Por supuesto que hay ángeles y ángelas, le dijo el ángel. Igual que hay ranas y ranos, papás y mamás, también hay ángeles y ángelas. Todo el mundo lo sabe.

-¿ Y entonces, dónde está tu ángela? Preguntó la niña.

– No tengo, yo no estoy casado, por eso no tengo ángela.

– Ya me gustaría, le respondió el ángel.

La verdad, es que el ángel era muy guapo, pensó la niña. Impresionantemente apuesto y con un razonable parecido a Brad Pitt.

– A mí ya me gustaría casarme contigo, eres muy guapo, pero soy una niña y no puedo casarme hasta que sea mayor de edad y viva en un apartamento de soltera.

– No te preocupes, le dijo el ángel, aquí en el cielo todo está permitido, puedes hacer lo que quieras .

Y se casaron y como la niña se añoraba mucho de sus papas y de sus amigos de San Sebastian, decidieron que las vacaciones de verano, las pasarían en la tierra y también las de Navidad.

Así, de esta forma, el ángel que se parecía a Brad Pitt, podría comer cocochas y merluza a la vasca, que era su plato preferido, pero que en el cielo no lo cocinaban tan sabroso. Seguramente porque allí, el pescado no era tan fresco como en la pescadería donde compraba la mamá de la niña.

Es lo que tiene vivir en San Sebastián.

Y así termina la historia de una niña que conoció a un ángel que se parecía a Brad Pitt.

Esta historia aunque parezca inverosímil, ocurrió de verdad y si no, pregúntenselo a un vasco de San Sebastian.

O a un ángel.

Fin.

Este cuento va dedicado a la niña más guapa que conozco y que hoy cumple 13 años.

 

 

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